La ecuación es mucho más simple de lo que parece: España no iba muy sobrada de centrales, no al menos de centrales con experiencia, y Aymeric Laporte, francés de pura cepa, nacido en Agen el 27 de mayo de 1994, no contaba para Didier Deschamps, así que ambas partes vieron una oportunidad de negocio estupenda y el 12 de mayo se hacía oficial en el BOE la nacionalización del defensa del Manchester City, quien viste de rojo sin complejos, feliz como una perdiz porque, con 27 años, es el becario de esta España aún por definir. Es a efectos prácticos un muy buen fichaje –y más ahora que no está Sergio Ramos–, un español por sorpresa que jura bandera justo… Ver Más
