Por: Madrid Cienfuegos M.
Con motivo de la pandemia a causa del virus del covid-19, China ha estado en la mira de Occidente, especialmente de los Estados Unidos. En su momento, el ex presidente Donald Trump ejerció una fuerte campaña anti China, advirtiendo “Se debe responsabilizar a China por sus acciones” relacionadas por la pandemia del coronavirus. La administración Biden siguiendo la misma línea, exhortó a Pekín que debe “elegir”: “o permiten una investigación real para averiguar de dónde ha salido esto o afrontarán el aislamiento en la comunidad internacional”.
Sin embargo, China que no cree ni hace caso a las amenazas de Occidente. Sigue buscando afianzar su economía y expandir sus inversiones fuera de su territorio. Incluso, la vacuna que fabricó le ha servido como bandera de lanza en países que la necesitan a cambio de abrir espacio hacia sus posibles inversiones.
La transformación de China se ha observado cuando en menos de 40 años, ha pasado de ser un país predominantemente agrario y con 250 dólares de renta per cápita a ser un gigante industrial y rebasar los 9.000 dólares de renta en paridad de poder adquisitivo.

Por otra parte, la tensión de Rusia y China con Occidente, especialmente con los Estados Unidos, les ha dado a estos dos grandes, la oportunidad de consolidar lazos de amistad y plantearse un frente común contra EE.UU. Y se podría decir que tanto para Rusia como China funciona muy bien el proverbio en política de que: “El enemigo de mi enemigo, es mi amigo”. Toda vez que el fortalecimiento de las relaciones entre estos dos países ha llegado a unos niveles sin precedentes.
La guerra comercial que el gigante asiático tiene con Estados Unidos le otorgó a Moscú una oportunidad para acercarse a su antiguo rival comunista de la Guerra Fría y reforzar alianzas ante las presiones de Occidente. Para Vladimir Putin la coordinación entre Rusia y China en el ámbito internacional “ha desempeñado un papel estabilizador en los asuntos globales”.
Por su parte, Xi Jinping destacó la importancia de una “cooperación estratégica” entre Moscú y Beijing para defender sus intereses comunes en el ámbito internacional. Agregando que los dos países están defendiendo “un verdadero multilateralismo y la justicia global”.
Dos países que comparten una característica común: son objeto de sanciones por parte de la Unión Europea y Estados Unidos. China ha sido sancionada además de Estados Unidos y la UE, por Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido, debido a la violación de los derechos humanos contra la minoría musulmana uigur de la región de Xinjiang.
Por su parte, Rusia, también ha sido objeto de sanciones no solo de la UE, y EE.UU., también por Australia, Canadá y Reino Unido cuando se anexó Crimea en 2014. Recientemente, se le han aplicado nuevas sanciones por la interferencia de Rusia en las elecciones de Estados Unidos de 2020 y por los ataques cibernéticos. Todo ello, ha llevado a estos dos países a ser “amigos” por conveniencia y de esta manera, crear un frente común contra Occidente.
Mientras tanto, China y Rusia, además de su relación energética y comercial, han avanzado mucho más allá: el área militar. Un área sensible y antes inimaginable, ya que lograron ampliar el tratado sobre la notificación de lanzamientos de misiles balísticos por otros 10 años, ejerciendo con ello una alianza sin precedente frente a Occidente.

Moscú también es el mayor proveedor de armas de Beijing, al cual proporcionó el 70% de las importaciones de armas de China, entre 2014 y 2018.
No obstante, y aunque por los momentos, no se visualiza un bloque militar entre China y Rusia, debido a que el país asiático tiende a ser más pragmático. Sin embargo, la cooperación y alianza en muchos aspectos entre Rusia y China, estratégicamente pudiera generar una efectiva disuasión y un común esfuerzo de ambos para lidiar con problemas específicos como, por ejemplo: las sanciones, además de frenar la presión de Estados Unidos y la Unión Europea.
Cabe destacar, que la alianza táctica entre Rusia y China, ha cobrado más urgencia desde que Biden asumió el cargo con el compromiso de afirmar el liderazgo de Estados Unidos en el escenario mundial.
El presidente Biden ha señalado constantemente a Rusia y China como las mayores amenazas para el orden internacional. Aprovechando incluso la cumbre del G7 en Inglaterra y la reunión de la OTAN en Bruselas, impulsó iniciativas para contrarrestar las acciones de este binomio.
La política de Washington hacia China y Rusia, con la aplicación de sanciones, además de restricciones comerciales, financieras, de inversiones y tecnología, las ha ido acercando. Acercamiento que llega hasta un proyecto entre Rusia y China de una estación científica en la Luna que se completará antes de 2035.
Todo ello, indica que las relaciones entre ambos países están en su mejor momento, sin ataduras ideológicas, lo que les permite tener una “amistad” algo recelosa, pero “más abierta” y conveniente, ya que la identidad euroasiática de Rusia le accede a sintonizar muy bien con su vecino oriental. Sin embargo, quedará por ver cuán profundos y duraderos llegarán a ser esos lazos de amistad.
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La entrada Rusia y China: Una “amistad” algo recelosa pero conveniente apareció primero en CCNesnoticias.
