Llega la hora de la verdad. Ganar o hacer las maletas. Suiza y Turquía alcanzan la última jornada del grupo A en una situación un tanto precaria aunque con una diferencia sustancial, el punto helvético contra Gales en el estreno. Ese empate permite a los suizos afrontar el duelo con el optimismo, pues aunque Italia y Gales igualasen –el punto vale a ambas para ser primera y segunda de grupo y ya se sabe aquello del ‘biscotto’–, una victoria les pone con cuatro puntos y muchas opciones de ser uno de los mejores terceros de grupo.
Para Turquía la realidad es distinta. Dos derrotas en dos jornadas y un balance realizador de -5 sitúan a la selección de Şenol Güneş al borde del KO, dependiendo de una goleada que aún así no es garantía de nada.
Después de una brillante fase de clasificación, ganándole en casa a Francia, la campeona del mundo, y con una buena generación de jugadores liderados por el gran momento del goleador Burak Yilmaz, la versión mostrada en la Eurocopa ha sido una gran decepción para un combinado que aspiraba a asaltar al menos la segunda plaza.
Ahora, sin prácticamente opciones, pretende dejar al menos un buen sabor de boca en el torneo y de paso intentar un milagro.