Hace ayer exactamente 100 años, a Viola Fletcher, que entonces tenía siete años, la despertaron sus padres y le dijeron que tenían que irse, corriendo, de casa. De la mano de sus padres, Viola y sus cinco hermanos huyeron de una ciudad en llamas, acechados por una turba racista que acabaría matando a 300 personas.
A lo lejos veían las columnas de humo y hasta oyeron el vuelo rasante de los aviones que bombardearon con explosivos las casas del barrio negro en el que vivían. Al final la familia llegó agotada a un paraje a unos 55 kilómetros de Tulsa, y malvivieron, asustados, en un campamento improvisado, como si fueran refugiados de guerra.
Recuerda hoy Viola, una de las tres supervivientes… Ver Más
