Las armas nucleares, que EE.UU. y la Unión Soviética empezaron a desarrollar en los años 40 del siglo pasado, han terminado por resultar tan apocalípticas como peculiares. Pese a su multimillonario coste, están pensadas para no ser utilizadas en virtud de su capacidad disuasoria. Precisamente al tener clara su destrucción mutua asegurada, Moscú y Washington fueron capaces de construir toda clase de controles y entendimientos para lograr un equilibrio estratégico a lo largo de la Guerra Fría. Siempre con la idea compartida de que una guerra nuclear nunca debería iniciarse por la imposibilidad de ganar.
Tres décadas después de la caída del muro de Berlín, las armas nucleares empiezan a quedar relegadas a un segundo plano en comparación con otro tipo… Ver Más
