El sanchismo es un novísimo movimiento anticultural, a las faldas de la realidad paralela de un nuevo Dios. Una realidad, nada artística ni literaria -para nuestra desgracia-, como sí lo fuera el dadaísmo de principios del XX, aquel que negaba los cánones estéticos y reivindicaba formas irracionales de la expresión, sentando las bases del surrealismo. Y en esas estamos ahora, paradójicamente, porque todo en el mundo Sánchez es de un surrealismo insultantemente dadaísta, cuyo único y firme objetivo es desmontar un país tocado hoy por la varita mágica del absurdo.
Y es que el nuevo movimiento ha forzado una reingeniería empresarial de fondo, donde lo importante no es el ser sino el estar. Una realidad de empresas en la que… Ver Más