Por: Madrid Cienfuegos M.
Después de 20 años de guerra en Afganistán, el presidente Joe Biden afirmó que el 30Jul21 finaliza la misión militar de Estados Unidos en este país. Una guerra que, de acuerdo al portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, ninguna de las partes la ganó, cuando afirmó “No vamos a tener un momento de misión cumplida”.
Las palabras de Psaki se contradicen con las palabras de Biden quien al parecer tiene otro enfoque y no permitirá que este momento de “gloria” se opaque, ya que al final, quedará como el presidente que ejecutó la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán.
Es por ello, que señaló, Estados Unidos estuvo en Afganistán por dos razones: abatir al líder de Al-Qaeda, Osama bin Laden, y eliminar la capacidad del grupo de atacar a Estados Unidos, “Hemos logrado ambos objetivos. Punto”. Sin embargo, para el 60% de los estadounidenses la guerra de Afganistán, no valió la pena porque fue un costo muy elevado en todos los sentidos, comenzando con la pérdida de vidas humanas.

Tantos años de guerra donde fallecieron más de 3.500 soldados estadounidenses y fuerzas aliadas, más de 20.000 militares heridos, más de 111.000 civiles muertos y heridos, sin contar el costo financiero que significó (quizás más de un billón de dólares) y, sin embargo, el presidente Joe Biden sólo atina a decir que se lograron los objetivos y que “serán los afganos los que decidan cómo manejar su país”. Es decir, fue después de 20 años, que los afganos tienen el derecho a decidir.
Cuando lo cierto es que se deja un país destruido, en manos del movimiento extremista de los talibanes, quienes están avanzando en dominar cerca de la mitad del territorio a medida que se retiran las tropas de Estados Unidos y de la OTAN, y este grupo terrorista seguirá imponiendo a la población: la amenaza, terror y miedo.
Con la salida de Estados Unidos de Afganistán, ahora el gobierno afgano queda aún más débil y a merced del avance del movimiento extremista. Los talibanes en el poder desde 1996 a 2001, implementaron unos de los regímenes más opresores y teocráticos del mundo. El comportamiento de este grupo durante los últimos años, no demuestra un cambio, por lo menos ideológicamente. Las mujeres son las más vulnerables y afectadas.
El gobierno de Kabul ha expresado repetidamente que la verdadera intención de los talibanes es tomar el poder por la fuerza una vez que los estadounidenses se vayan, y que restablecerán el severo Emirato Islámico de la década de 1990. El gobierno de Kabul espera un final sangriento y es probable que eso suceda.
De acuerdo a la ONU los insurgentes talibanes no muestran signos de disminuir la violencia para facilitar las negociaciones con el gobierno afgano, por el contrario, parecen estar tratando de fortalecer su posición militar.
Por otra parte, el acuerdo de febrero 2020 entre Estados Unidos y los talibanes estableció las condiciones y el cronograma bajo el cual Estados Unidos se retiraría de Afganistán. Pero lo que se pidió a cambio, como tomar medidas antiterroristas e iniciar conversaciones con el gobierno afgano, ha sido difícil de garantizar.

Actualmente, el vacío que está dejando Estados Unidos, está siendo aprovechado por Irán, quien asumió ser el mediador en las conversaciones entre el gobierno afgano y los talibanes.
Estados Unidos fungió durante 20 años como el guardián de Afganistán, para mantener el “orden”. Sin embargo, ese orden fue a medias, ya que el grupo Talibán nunca fue derrotado y sigue siendo una fuerza de combate; ahora ya con EE. UU fuera del territorio y sin mayor presencia, el peligro puede ser más agudo. Y ello se desprende de las palabras del comandante estadounidense, el general Austin Miller, “La guerra civil era una posibilidad real y eso debería ser una preocupación para el mundo”.
Para el periodista y corresponsal en Afganistán, Frank Gardner, el grupo Al-Qaeda, el Estado Islámico y otros grupos militantes no han desaparecido, están resurgiendo y sin duda están alentados por la inminente partida de las últimas fuerzas occidentales que quedan en el país.
No obstante, a Estados Unidos, no le resultaba conveniente mantener empeñadas sus tropas, además del gasto financiero que Afganistán seguía generando, cuando existen otros intereses globales que están adquiriendo importancia, y más con el protagonismo tan fuerte que está asumiendo China y Rusia.
Sin embargo, estará por verse qué seguridad tendrá Estados Unidos que, tras su retirada de Afganistán, los grupos extremistas como Al Qaeda y Estado Islámico no se reestructuren de nuevo y representen una real amenaza para su país. Sólo el tiempo lo dirá.
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