Del podio olímpico a por la tortilla de su abuela en Alcalá

Los protocolos en Japón son ley y eso hizo que la primera medallista española de los Juegos tardara en pasar por los micrófonos de la prensa. «Primero ceremonia y luego venir aquí», informaba un voluntarioso joven nipón. El tiempo hizo que el sofoco con el que Adriana Cerezo acabó su participación dejara paso a una mueca que era mezcla de alegría y decepción. «Lo he tenido y lo he regalado yo», reconocía la madrileña, aún triste por la manera en la que se le había escapado el oro.

Le escocía. No tanto perder, como haber pecado de pardilla. Haberle abierto la puerta a su rival cuando apenas quedaba tiempo. «Aprenderé de esto y espero que no vuelva a pasar. A… Ver Más

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Author: Pablo Perez