El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha intentado esta mañana enmendar el entuerto que generó ayer el reconocer que los ‘baby boomers’ sufrirán ajustes en la pensión o, por contra, deberán optar por trabajar más. Preguntado al respecto durante la presentación de los datos de paro y afiliación, Escrivá ha reconocido su error y ha insistido en que el mensaje que él quería transmitir era de «certidumbre» sobre las pensiones. «Tengo que reconocer que ayer no tuve mi mejor día y no transmití esa certidumbre sobre algo que todavía está por definir. Probablemente no me expresé bien o se me entendió mal. Eran reflexiones en voz alta», ha dicho.
Junto a él, la vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, también ha sido preguntada y ha evitado entrar en la polémica. «No me toca hacer reflexiones, creo que el ministro ya ha dicho lo que tenía que decir», ha zanjado. Su posición en este sentido es clave pues Unidas Podemos ha mostrado siempre un rechazo total a los recortes en pensiones. De hecho, la portavoz parlamentaria de esta formación, Aina Vidal, ya avisó esta semana en el Congreso de que estaría vigilante sobre los terminos en los que se desarrolle la negociación del mecanismo de equidad intergeneracional. En el entorno de Escrivá se reconoce que al ministro le inquieta la posición que finalmente pueda jugar Unidas Podemos en la tramitación parlamentaria de esta reforma, que incorporará este nuevo mecanismo de control del gasto vía enmienda.
Las palabras de ayer de Escrivá generaron un auténtico terremoto entre los agentes sociales y ensombrecieron el primer acuerdo en pensiones desde el año 2011, para el que Moncloa había diseñado una cuidada puesta en escena. Tras la firma del pacto los secretarios generales de UGT y CC.OO., Pepe Álvarez y Unai Sordo, rechazaron los recortes a la generación del ‘baby boom’ y la CEOE hizo público un comunicado en el que destacó la «confusión generada por las desafortunadas declaraciones» realizadas por el ministro Escriva en el mismo día en el que se producía la firma del pacto en pensiones. «CEOE y Cepyme quieren aclarar que dicha pretensión no forma parte del acuerdo alcanzado ni se comparte». Puntualizó también que el nuevo mecanismo de ajuste «debe sustentarse en la equidad y la solidaridad intergeneracional evitando, en todo caso, que recaiga solo sobre algunas generaciones la sostenibilidad del sistema».
El problema de la llegada al retiro de esta generación no es nuevo, pero la falta de medidas para abordarlo coincide con la amplitud del colectivo y clave si de lo que se habla es de votos. Los ‘baby boomers’ comenzarán a jubilarse en 2023 y tras largas carreras de cotización, pues fueron además la primera generación que accedió a la universidad y copó los puestos de trabajo más cualificados, lo que ahora les dará derecho a pensiones más elevadas en un momento en que la natalidad en España languidece y la precariedad es la tónica del mercado laboral.
El único Gobierno que intentó atajar el aumento del gasto que provocará su incorporación al sistema de pensiones fue el de Rajoy. Para hacer frente a la avalancha de ‘baby-boomer’ y afianzar los pilares del sistema tras la crisis de 2008, diseñó una herramienta para ajustar la pensión a la esperanza de vida que tenía que haber entrado en vigor en 2019 y se pospuso a 2023 tras un acuerdo presupuestario entre el PP y el PNV que posteriormente se frustraría.
