La canciller alemana Angela Merkel prometió ayer brindar ayuda urgente para los damnificados por las inundaciones, que han dejado 160 muertos en el oeste del país y 31 en Bélgica. Merkel recorrió el pueblo de Schuld, cerca de Bonn, donde la crecida del río Ahr destruyó parte de la localidad.
“Debemos darnos prisa, debemos ser más rápidos en la lucha contra la crisis climática“, afirmó la Canciller alemana ante el panorama, que calificó de “surrealista” y “fantasmagórico”, tras visitar varios puntos críticos de la catástrofe vivida.
No todo puede atribuirse al cambio climático, admitió. También hay que replantearse la actuación humana en las cuencas fluviales. “Pero la suma de los fenómenos extremos a que asistimos evidencian que debemos ser más ambiciosos“, añadió, lo que implica la necesidad de alcanzar la neutralidad climática “cuanto antes”, afirmó.
Además, la Canciller indicó que su gobierno acometerá en el próximo Consejo de Ministros, el día 21, un paquete de ayuda urgente. Su ministro de Finanzas, Olaf Scholz, avanzó en declaraciones la cifra de €300 millones (US$354 millones), en lo que respecta al apoyo a los damnificados, mientras que la reconstrucción de infraestructuras puede precisar de “miles de millones” de euros.
Hasta ahora no hay una evaluación de la cuantía de los daños en las infraestructuras de la región. En las inundaciones de 2013, menos dramáticas pero que afectaron a ocho de los 16 ‘Länder’ del país, el Ejecutivo aprobó un paquete especial de €8 mil millones.