El barco acababa de entrar en aguas internacionales, en pleno estrecho de la Florida, cuando Emilia Ferrer miró hacia abajo y vio sus sandalias rodeadas de agua. «Pensé que salía del baño, pero seguía subiendo y entró en el motor. Yo estaba en puro pánico y pensé que los tiburones me iban a comer». La vetusta embarcación se hundía y solo el auxilio de los guardacostas de Estados Unidos la libró de ser pasto de los escualos.
Emilia, entonces una niña de 13 años, fue una de las 125.000 personas que huyeron de Cuba en 1980 en el llamado éxodo del Mariel. Más de cuatro décadas después cuenta a ABC su angustiosa experiencia desde Connecticut, donde vive actualmente.
Las autoridades estadounidenses temen… Ver Más
