Se viene anunciando, con bombos y platillos, otro dialogo más entre la directiva del famoso G4, que asume autoritariamente la representación de los venezolanos, y los emisarios de Maduro, cabeza visible de la narcotiranía que secuestra a las instituciones públicas del país y mantiene sometidos a millones de seres humanos. Esta vez la sede del reciclado dialogo será en la hermana República de México, cuyo presidente, Andrés Manuel López Obrador, es, sin que quepa la menor duda, un aliado del Foro de Sao Paulo y firmante de la Agenda de Puebla que busca camuflar los puntos que definen los propósitos de los socios de esa internacional del populismo, cruzados con comunistas, que tienen en la Habana a sus auténticos titiriteros.