Las recientes primarias del PSUV se desarrollaron sin sorpresas. La solución “democrática” que el partido hegemónico de la dictadura utilizó para deshacerse de algunos cuadros políticos, terminó en golpes, arañazos, agarrones de pelo, plomo y hasta gas del bueno. El combo clásico de cualquier elección chavista que se respete; solo que esta vez, al tratarse de un proceso que convocaba esencialmente a la militancia psuvista, la trifulca podría calificarse como endógena.