El control inhibitorio es la capacidad de un individuo de frenar o moderar una respuesta predeterminada o que tiende a imponerse. Es, en palabras simples, la función responsable de no decir aquella barbaridad que pensamos porque nos puede traer problemas, o no comerse la torta que está en la heladera porque es para un cumpleaños mañana o no rascarse la picadura de mosquito del brazo (por más que pique mucho) porque me puedo lastimar.
