No es perogrullada ni redundancia, tampoco es desarrollo del tema militar, pero si queremos referirnos al militarismo atroz que atosigó a Venezuela, y que sin proponérselo, generó esta fanaticada rimbombante en los profesionales oficiales de la Fuerza Armada Nacional, quienes, sin duda, nunca percibieron, ni aún perciben el gran daño que se le hizo a la institución militar, cuando chambonamente, con ínfulas de benefactores y procaces administradores institucionalistas, decidieron eliminar el gran filtro selectivo en los ascensos dentro de la organización militar, que como dice Max Weber, “es fundamental en toda organización burocrática”, cuyo modelo ejemplarizante es la organización militar, para poder cumplir con el cartabón básico de toda institución de esta naturaleza, donde la gradación es necesaria y compatible para la distribución jefatural de cargos, para logar también la jerarquización piramidal, donde no puede existir un grado superior, cuando no exista un número determinado de subordinados a quienes comandar.