La revolución militarista después de la raquítica expresión de asistencia electoral el 8 de agosto, confirma pública e inobjetablemente lo acontecido el 6D de 2020, ahora el 8A de 2021, es decir, la huida llana e inequívoca de su supuesta base política. El revolucionarismo militarista desconoce por torpe lo que significa elegir. Elegir es un acto intuito persona para seleccionar o votar, con lo cual se convierte en un acto ético. Ético como valoración individual, donde nadie tiene que ver con el color, pero sí tiene que ver con quien se apuesta sobre todo porque ese acto tiene que ver con enunciar. Dice la ciencia política que el votar enuncia… nadie fue, no está enunciado.