Los enroques del gobierno usurpador están adelantádose para sincerar el dominio de los hermanos Rodríguez. Sacan a Carmen Meléndez de ua gobernación, como la de Lara, a la que se vio forzada, porque no le gusta lidiar con los problemas sociales y económicos de abajo, y ella deja a un sucesor que nadie eligió, bien atornillado. Va a parar al despacho del Interior donde estaba cómodamente instalada para la refriega represiva, pero de repente el almirantísimo Remigio Ceballos Ichaso la sustituye, quien no logró Defensa porque los cubanos insistieron con Padrino López, pero le dejaron el ministerio del Interior, ya que, como Comandante Estratégico-Operacional o jefe de lo que llamamos Plan República, se la llevó de mil maravillas con Jorgito. Otro Jorge de apellido Arreaza, el yerno eterno de Chávez, les fue útil a los cubanos por fofo, y fue movido a un ministerio ocioso, porque no hay industria ni producción nacional, y Delcy Eloína, agente consagrada de los comunistas cubanos, elevó a la cancillería a Félix Plasencia, su ataché, por lo que temblarán los embajadores, cónsules y demás funcionarios diplomáticos del mundo, ya que otras ramas del nepotismo imperante esperan su turno. Eduardo Piñate, otrora ministro de lo que denominan el proceso social del trabajo, le dieron hasta con el tobo en la OIT, y lo pasaron a Educación, pero recientemente lo rasparon con la promesa de una gobernación, donde él quiera. ¿Total? Es pana de Nicolás Maduro, desde hace siglos.