En la víspera del 25 de julio, día de la República en Túnez, la sombra de un estado fallido atenazaba a la joven democracia tunecina, con la firma de la Constitución en 2014 y el Nobel de la Paz a sus promotores como hitos, que vivía su peor momento desde el fin del régimen de Ben Ali (2011). Diez gobiernos en diez años
no habían logrado frenar la corrupción, mejorar los servicios o crear empleos.
Estallaron manifestaciones masivas en contra del gobierno por la errática gestión de la pandemia. El pequeño país magrebí, de apenas doce millones de habitantes, es la nación con la peor tasa de mortalidad del mundo, con más de diez muertes por cada 100.000 habitantes. Según el… Ver Más