El Presidente Abraham Lincoln (1809-1865), uno de los más queridos y respetados de los presidentes estadounidenses —me cuento entre los que así lo piensan—, dijo en alguna ocasión con su humildad característica: No puedes escaparte de la responsabilidad de mañana al evadirla hoy. Esa frase tiene el valor dual de poder cabalgar en dos direcciones simultáneamente: en el alma de la Venezuela pensante, como compromiso de la lucha en defensa de la libertad en nombre de las nuevas generaciones; y para los ciudadanos norteamericanos de hoy y de mañana, obligados a cerrar filas en contra de los regímenes autárquicos, que aun aceptando el capitalismo como sistema económico, persisten en la idea de asfixiar la libertad en las naciones del mundo libre.