Recién levantado de la cama, camino del desayuno, Saúl Craviotto miró el parte meteorológico. «Lluvia, perfecto. Es nuestro día», pensó el catalán, recordando los largos días de entrenamiento en Trasona (Asturias) donde está instalado el cuartel general del K4. Quedaban aún muchas horas para entrar al agua, pero el día grande del piragüismo español amanecía nublado, muy diferente al resto de jornadas en el canal Sea Forest. No hacía frío, pero amenazaba lluvia, que descargó fuerte en semifinales. No le iba mal al cuarteto español, acostumbrado a ese tipo de climatología, aunque sí preocupaba el viento. Las rachas, a veces muy fuertes, provocaban un oleaje indeseado que se calmó de repente minutos antes de la final. Un guiño celestial. Se… Ver Más
