Quejíos

Los conductores de taxi llevan guantes blancos. Me pongo en el asiento de atrás, me ato el cinturón y me imagino que soy Miss Daisy paseándome tranquilamente por las calles de Tokio. En las normas pone que no podemos hablar con el taxista salvo que sea estrictamente necesario. Nunca lo es y ellos no suelen saber inglés, así que los viajes discurren en silencio, como si fuera un convento móvil de clausura. Todos llevan una pantallita detrás del reposacabezas del copiloto por la que van emitiendo anuncios en bucle. Me los sé ya de memoria. Salen unas adolescentes famosillas tirándose sobre unos sofás de goma. También hay publicidad de bancos y de algo que parece comida. Pero hubo un spot… Ver Más

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Author: Pablo Perez