Si fuera un médico, José Manuel Puente sería uno de esos cardiólogos que no doran la píldora. No intentaría vender un optimismo irracional sobre el estado de Venezuela. Este economista, profesor del IESA y de la universidad de Oxford, consultor y cotizado conferencista, tiene claro que el deterioro estructural del país es tan fuerte que es imposible comenzar a revertirlo sin profundos cambios políticos.
