¿Cómo hacen los presos políticos para no enloquecer de desesperación ante la perspectiva de condenas que duran años, si acaso décadas? La respuesta que muchos han dado, en retrospectiva, es que siempre estuvieron seguros de salir antes de tiempo. Primero con una apelación, después en la alzada. Amparos constitucionales y nulidades de por medio. Más adelante, campañas para mantener vivas las posibilidades de un indulto presidencial… frecuentemente otorgados una vez al año… y nunca descartando un posible escape, así muchos vadearon la locura: de esperanza en esperanza.