Libia, Túnez, Argelia, Marruecos, el Sahara occidental, Mauritania, el occidente geográfico del mundo árabe, el Magreb -‘el lugar donde se pone el sol’ en lengua árabe- están en primera línea de inestabilidad islamista tras la caída de Afganistán, proyectando sobre España y toda la Europa mediterránea la sombra de amenazas inquietantes, de la inmigración no deseada al terrorismo.
Iyad Ag Ghaly, el líder del Grupo de apoyo al islam y los musulmanes, una coalición de bandas y organizaciones islamistas relacionadas con Al Qaida en la inmensa zona desértica del Sahel, fue uno de los primeros en reaccionar a la caída de Kabul: «Rindamos homenaje y tomemos enseñanzas del nuevo ‘emirato’ islámico de Afganistán, tras la retirada de las tropas invasoras de… Ver Más