Antonio Ledezma: Normalizar lo anormal

Los paseos de Nicolás Maduro por El Ávila, en cuya cumbre se aposenta en las remodeladas instalaciones del Hotel Humboldt, no deben, ni mucho menos pueden ser argumentos a tomar en cuenta para revertir la matriz instalada mundialmente, respecto a la catástrofe humanitaria que presenta Venezuela. Así ha sido la vida de lujos que se dan los más famosos dictadores que han dejado cicatrices en la memoria de la humanidad. Hitler, Stalin, Mussolini y más recientemente Muamar el Gadafi y Saddam Husseín, junto a sus más cercanos familiares y colaboradores, disfrutaban de las más extravagantes riquezas que servían para mostrar sus palacios relucientes de oro, la más variada caravana de costosos automóviles, para no hablar de las francachelas y orgías que montaban. Mientras tanto, en Corea del Norte, los derechos humanos no se toman en cuenta y por eso a los seres humanos que allí están, acorralados, no les permiten pensar ni expresarse libremente y su dictador Kim Jong Un, se pasea por los campos habilitados para amenazar al mundo libre con sus armas nucleares.

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Author: Pablo Perez