Con justificada y comprensible emoción leo carta remitida por Héctor Alonso López, un hermano de luchas quien además fue nuestro maestro y paradigma de conducta política en esos tiempos iniciáticos de la carrera política que emprendimos desde 1972 a nivel nacional. Recibir esa misiva del líder que nos marcaba el derrotero y hacía sonar el diapasón de nuestros acordes y sueños juveniles, es renovar esas esperanzas que siguen vivas y vigentes en nuestras almas y en el sentir de los miles de renovadores esparcidos por toda la geografía venezolana y ahora también como parte de la diáspora.