Por casi cincuenta años antes de la Primera Guerra Mundial, Argentina creció a tasas promedio de 6% anual, de las más rápidas registradas en la historia del mundo. El famoso Teatro Colón, entre muchas otras obras que aún permanecen, fue construido en 1908, dando testimonio de la época dorada del país. Millones de europeos abandonaban sus lugares de origen para llegar a la tierra prometida de Argentina, a tal punto que en 1914 la mitad de los habitantes de Buenos Aires era nacida en el extranjero.