Lo más importante de la fuerte revisión a la baja de los datos de crecimiento de la economía española efectuada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) la semana pasada no sea la constatación de que nuestro rebote es más mediocre que lo que propalaban Nadia Calviño y Pedro Sánchez (y, peor aún, que tiene una forma más fea), o que el Gobierno deba corregir los supuestos de sus Presupuestos o que miles de analistas tengan que modificar sus hojas de excel, sino la fundada sospecha de que se juega con nuestras expectativas. No es necesario que el INE cambie su integridad ni sus métodos, verificados por Eurostat, para empezar a convertirlo en un remedo del CIS y que en… Ver Más