Están en pleno desarrollo las negociaciones entre el régimen socialista y una delegación de la oposición democrática. Cómo he señalado en trabajos anteriores las expectativas de la mayoría de los venezolanos son escasas, fundamentalmente por la naturaleza antidemocrática de la camarilla madurista. Sin dejar de admitir que la delegación opositora estaba políticamente obligada a concurrir a dicha mesa de negociación, fundamentalmente por la solicitud de los países aliados de la comunidad internacional, es menester resaltar que han asumido una responsabilidad muy alta al concurrir con unos interlocutores a quienes solos les interesa prolongar su estadía en el poder todo el tiempo que les sea posible.