Fuimos sorprendidos con la grata información de que la Asamblea Nacional, con una rápida acción legislativa publicó varios proyectos de reformas de leyes penales; lo que encendió la expectativa esperanzadora de muchas personas embutidas en el conocimiento y en el ejercicio de las leyes, toda vez que, desde hace mucho tiempo, venimos adoleciendo de la deficiente normativa, desfasada y extemporánea desde la aparición de la Constitución de 1999, y hemos visto fenecer las ilusiones esperanzadoras, de quienes en el ejercicio del derecho, ungimos y adosamos la esperanza quedada en el abandono, solo exaltada por la crítica del inútil manejo de esta materia fundamental, dejada de menos por el órganos legislativo nacional. Cuerpo, que desde hace tiempo ha sido corrompido por la mala praxis y por la manida abstención, que ha impedido contar con los mejores representantes del pueblo en ese órgano generador de leyes, y que, ha acumulando una caterva de militones y guisantes politiqueros, quienes creen que hacer leyes es lo mismo que tocar tambor o maracas, donde lo que interesa es el ritmo y no la música.