Las universidades venezolanas siempre han sido parte del plan hegemónico de la denominada revolución del siglo XXI; un plan que contemplaba la desmoralización, desmovilización y destrucción de la planta laboral, física y estudiantil. Para el régimen, las “Autónomas” públicas se convirtieron en un dolor de cabeza. Hasta la llegada de la pandemia, estas instituciones intentaron defenderse con los poco que les quedaba. Hoy, la Universidad Simón Bolívar no es la primera que cae en las garras del régimen, otras ya han sido atrapadas de manera directa o indirecta. Pero, al estar la Universidad Simón Bolívar en la vitrina del centro del país es la que mejor ha evidenciado la agresión oficial, sin dejar a un lado la UCV, con acciones más disimulada y tomada por algunos contratistas, de los que ni siquiera la rectora tiene noticias, pues la han tenido sin presupuesto por años.