No me di cuenta cuando estaba en plena calle. Perplejo y como hipnotizado. Había ido a visitarlo en su casa de la urbanización Colinas de Bello Monte, en la Caracas de inicios de los 80. Al entrar por la sala lo primero que me sorprendió fue la gran cantidad de objetos, cruces rescatadas de viejas iglesias, grandes espejos, estatuas de cristos y vírgenes, relicarios, taburetes y poltronas. Mirando a otro espacio, cerros de revistas, ediciones completas de enciclopedias, periódicos de diversos años en grandes torres de papel.