Conversaba con un viejo amigo, por estos días, sobre las consabidas acusaciones contra los servicios norteamericanos y soviéticos que daban su pelea en América Latina, en los tiempos de la Guerra Fría. Conocida la más amplia filmografía y novelística sobre el espionaje, siempre se supuso de una actividad muy encubierta, disfrazada o disimulada que hacía del oficio algo muy sofisticado y sumamente arriesgado. En ese pleito, por ejemplo, estuvieron la KGB y la CIA en Chile, pero de una agencia es todavía poco de lo que se sabe y fue capaz de hacer, teniendo por epicentro a La Habana, y de la otra, al menos, son muchos los documentos desclasificados ahora, por no mencionar la polémica de la opinión pública y los controles parlamentarios a la que se ha sometido en n país libre.