Roland Carreño, el amigo, el compañero, el agudo comunicador social, el luchador incansable por la democracia; pero también el padre extraordinario, el hijo amoroso, el ser humano excepcional; en fin, a Roland a secas, al pana solidario y de fino humor, virtudes todas y más, que nadie que lo conozca le puede regatear, se le ha diagnosticado positivo en COVID-19.