León Sarcos: ¿Y el anillo pa cuándo?

No hay palabra más volátil que la de un tirano ni discurso más arrogante e insolente que el de sus secuaces. Todos, desde el más simplón hasta el más cogotudo, hablan como si cargaran una pistola montada para darle un tiro al primer pendejo que se ponga en el camino. No miden ni controlan sus ímpetus. Desde los patancitos uniformados en motocicleta hasta el más representativo en la jerarquía, que ahora, con pose de estadista al estilo Douglas Mac Arthur o Charles de Gaulle, pretende moderación, ufano y —después de unas declaraciones de Elliot Abrams que privilegian la negociación— ceja alzada: «Menos mal que abandonaron la estupidez y volvieron a la política».

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Author: Pablo Perez