El vergonzante episodio vivido esta semana en México, donde un gobernante dislocado como López Obrador, ha recibido los representantes más oscuros del terrorismo internacional, cobijados por su desvergüenza, a pesar de ser acusados internacionalmente como crueles tiranos, torturadores y sostén de clanes terroristas y de la delincuencia organizada. Pasearse con Díaz Canel, el día conmemorativo de la libertad de los mexicanos, es una ofensa a un pueblo engañado por sus proclamas democráticas.