México no abrió las puertas de la libertad, hasta ahora; sospechamos que no lo hará para todos. Algunos presos políticos la obtuvieron, mínimos, graneaditos (menos mal). Pero sí sirvió México como excusa para la aceptación de lanzarse al ruedo “electoral” en respaldo y consagración definitiva del régimen. Surgen así otros secuaces.