Están nerviosos, saben que el chollo se les está acabando y han visto que una nueva generación de jóvenes pensadores, sobre todo en Argentina y en Francia, está surgiendo con una fuerza indescriptible. Son jóvenes pensadores sin complejos, nada los ata a la izquierda, ni un hermano viceministro de la KKultura, con doble K en Cuba, ni una antigua deuda con Gabriel García Márquez. Son libres, porque sólo se tienen a sí mismos y a su pensamiento; ellos y su audacia, ellos y su libertad, que será la libertad de todos en el futuro.