Podrá alguien que está en este momento en Venezuela, desesperado, buscando medicinas para tratar de salvarle la vida al hijo moribundo, que pueda estar en capacidad de detenerse a pensar, preguntándose, en silencio, ¿Qué está pasando? Supongo que en medio de este vendaval de acusaciones en que se muestran los afilados colmillos que usan los combatientes de la errática directiva opositora del G4 para entre devorarse, se elevan las interrogantes de gente zarandeada, exclamando ¡Pero esto es asqueroso! Ante tan deplorables escenarios me atrevo a sugerir que es hora que la ciudadanía vaya buscando la manera de poner orden en la casa, porque sin una conducción atinada iremos de mal para peor.