En el Grupo Escolar República de Nicaragua, la escuela de San Felipe donde curse parte de la primaria, recuerdo que había una inscripción que decía “La escuela vale lo que valen sus maestros”. Con el tiempo entendí que el significado de aquel mensaje no era otro que, es maestro quien puede serlo porque tiene la preparación, la vocación y el compromiso necesario, no quien solo lo pretende y que ese mensaje era aplicable a todo el proceso educativo.