La mayoría de los venezolanos, por no decir la generalidad, piensa que el estatus del guardia nacional como militar es lo que le ha dado su poder y fortaleza institucional, sin pensar, que ese estatus militar y su ubicación como órgano y parte de las fuerzas armadas, es lo que le ha generado su conducción desequilibrada y fuera de los parámetros que orientaron su creación y fundamento institucional.