Ahora, tras cuatro lustros desde la llegada de Hugo Chávez al poder con su lerda charlatanería cuartelera y su socialismo tropical de kindergarten, del país ya solo queda un disparate. Si bien las raíces más profundas del definitivo fracaso histórico de Venezuela se remontan a mucho más atrás en el tiempo. Dicen los que saben de eso que la informática consiste en última instancia en un simple asunto de ceros y de unos. Y con la economía de la Venezuela contemporánea sucede algo similar: también remite a un simple asunto de ceros; aunque exclusivamente de ceros, sin ningún uno. Así, y apenas en el breve intervalo de los trece años que separan 2008 del actual 2021, el Banco Central de Venezuela ha borrado catorce ceros a la familia de los billetes de curso legal que circulan por el país. En 2008, les quitó tres ceros; en 2018, mutiló cinco más; y hace unos días, a principios de octubre, seis ceros adicionales han sido eliminados de una tacada en el papel moneda nacional.