Ya en la recta final para las elecciones regionales del 21 de noviembre de 2021, es conveniente referirse a un conjunto de opiniones que pululan por las redes sociales sobre ese evento. El elemento común a esas opiniones se puede sintetizar como sigue: Venezuela está gobernada por un régimen criminal, que no va a entregar el poder en ninguna de sus instancias por medios de elecciones y que por tanto lo que procede es acentuar las sanciones para auxiliarlo y eventualmente llamar a una especie de intervención de fuerzas extranjeras. Según esa lógica con criminales no se negocia. Con dicha intervención se depondría a Maduro y así se resolverían los problemas de Venezuela. Que uno sepa, el que dijo públicamente que anda organizando un grupo expedicionario, quien hasta suministró una cuenta bancaria para ayudar con ese propósito, no ha vuelto hablar más del tema. La política seguida desde 2018 y con énfasis desde 2019 consistente en la mayor presión posible sobre Maduro, si bien golpeó muy duro al régimen, no logró su objetivo de que abandonara el poder. Esos son hechos, no opiniones, a menos que la ceguera impida ver la realidad. El apoyo de Rusia, China, Irán y Cuba ha contribuido a la supervivencia del régimen.