Esta afirmación es válida en Venezuela y a escala internacional en un triple sentido. Miseria material o económica. Miseria espiritual o moral. Miseria política o de gestión pública. Hay una relación inversamente proporcional entre la solidez de las instituciones democráticas y la agudización y extensión del fenómeno, que golpea a muchos países de África, América y Asia, pero también a algunos países de Europa. Esto se explica porque la democracia, en sus diversos regímenes de gobierno, además de sistema político, es un modo ético de convivencia pacífica cuyos valores tienen alcance universal. Todo lo que degrade la dignidad humana es éticamente inaceptable. Una democracia sólida implica el respeto irrestricto de los derechos humanos.