Aunque el régimen diga, e incluso demuestre, que al General Raúl Isaías Baduel lo mato el COVID-19, la realidad es que para todos los venezolanos lo mató el régimen de Nicolás Maduro Moros. En Venezuela -y en ninguna parte del mundo- ningún preso político o no, se puede morir en una cárcel en custodia de las autoridades, y menos aun un preso político como el General Baduel quien fuera secuestrado, atropellado y violados todos sus Derechos Humanos, como permanentemente lo denunciaran sus familiares y abogados. El COVID-19 le ha servido al régimen no solo para mantener contenida a la sociedad venezolana para rechazar en las calles a este desgobierno infernal, sino también como una excelente excusa para deshacerse de quienes le adversan políticamente.