Hay cuestiones discutibles, que quedan al albur de las opiniones subjetivas: ¿Rioja o Ribera? ¿Arvo Pärt o Led Zeppelin? ¿liberalismo o socialdemocracia? ¿Cristiano o Messi? Pero hay asuntos absolutamente incontrovertibles, sobre los que no cabe discusión. Por ejemplo: la dictadura socialista venezolana ha resultado una calamidad. Hasta la siempre meliflua ONU ha denunciado los «crímenes contra la humanidad» del régimen de Maduro. La narcodictadura venezolana ha llevado a la miseria a un país que por sus riquezas naturales podría ser uno de los más ricos de América. Ha provocado desabastecimientos, cortes de luz, una hiperinflación de tebeo y el exilio de cinco millones de venezolanos. Hay desaparecidos, condenas sin garantías judiciales, torturas. Las tasas de muertes por tiroteo de Venezuela son de las más altas del planeta. Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que Nicolás Maduro ha sido un gobernante catastrófico.