A pesar de la importancia de este nuevo esfuerzo iniciado en agosto de 2021 para resolver de manera negociada la crisis política, social, económica, cultural y moral que sufre Venezuela, parece difuminarse el propósito medular de esta convocatoria entre el régimen de facto presidido por Maduro y voceros de las fuerzas democráticas en representación del presidente interino Juan Guaidó y de los que aspiramos a ver restaurados el Estado de derecho, las libertades y derechos civiles, políticos y sociales y, en suma, una democracia verdadera, sin apelar a soluciones militares.