Una cosa son los datos producto de investigaciones técnicas, cuyos resultados se expresan en cifras o en cuadros elaborados por especialistas en estadística y otra, la versión popular, la que se presenta en las escenas protagonizadas por seres humanos, de carne y hueso, para hacernos comprender, más allá de los métodos de los encuestólogos, la verdadera dimensión de la crisis que atraviesa Venezuela y que todo parece indicar que ese deslave va de mal en peor. Me estoy refiriendo a la tromba inflacionaria que arrasa con cuanto bolívar se atraviesa en el camino, en cuyas laderas van quedando las familias y su economía doméstica hecha añicos en medio de una catástrofe que pareciera no parará, salvo que nos propongamos salir de raíz de la verdadera causa de la misma, que no es otra que la presencia del dictador Nicolás Maduro en la usurpación de los poderes públicos.