El fantasma del nacional-populismo recorre la Unión Europea (UE). Se intensifica esa corriente que conspira contra la moderación, el centrismo y la convivencia que han sido sustento de las democracias liberales y del éxito de la integración del continente. No son nuevos los movimientos políticos de la llamada derecha nacionalista en Francia, Italia, Alemania o Hungría. Pero se observan crecientes presiones para su radicalización. En el caso de Francia, el ultra nacionalista Frente Nacional fundado por Jean Marie Le Pen hace más de veinte años, ahora en manos de su hija Marine y suavizado bajo el nombre de Reagrupamiento Nacional, algo más tolerante que la versión original, es retado por un movimiento rival, liderado por M. Eric Zemmour, quien con un discurso apocalíptico de nacionalismo y anti inmigrantes, alcanza ya 15% de apoyo entre los votantes. Ambos movimientos, en conjunto, superan en popularidad al Presidente Macron y a la izquierda francesa.