Trino Márquez: Y ahora lo que faltaba… Monómeros

La oposición, acosada por problemas inherentes a la actividad política –divisiones internas, rivalidades entre egos más robustos que una catedral y desarticulación entre organizaciones y estrategias-, ha sumado una nueva fuente de conflictos: los problemas en torno a la empresa Monómeros, antes colombo-venezolana, y a partir de 2006, cuando Hugo Chávez desató su voracidad estatizadora en medio del incremento sostenido del los precios del petróleo, sólo venezolana.
Poco después de que Juan Guaidó asumiera el interinato en 2019, alrededor de Monómeros, filial de Pdvsa y de Pequiven, comenzaron a circular rumores acerca de que la firma se había convertido en una plataforma para realizar negocios turbios que beneficiaban a algunos dirigentes opositores en el exilio. Esos corrillos fueron asumidos por la mayor parte de la oposición, como una estratagema del gobierno de Nicolás Maduro para desprestigiar al grupo de colaboradores de Guaidó. La junta directiva de Manómeros, designada por la Asamblea Nacional electa en 2015, presentaba balances positivos de la gestión de la exitosa fábrica asentada en Barranquilla, que le suministra abonos y fertilizantes a buena parte de Colombia.

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Author: Pablo Perez